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escuela
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Año: 2019
Equipo Proyecto:
Ashley Rowe
Oana Birovescu
Propuesta transformación centros educativos
El estudio analiza cómo mejorar los colegios existentes en Cataluña mediante una propuesta centrada en la naturalización, la flexibilidad y la diversidad espacial. La idea principal es transformar las aulas tradicionales en espacios abiertos, adaptables y conectados, capaces de responder a distintas formas de aprender según la taxonomía de Bloom.
La propuesta plantea interiores naturalizados gracias al control de la luz natural, la temperatura y la calidad del aire, así como la incorporación de patios interiores y cubiertas verdes que mejoran el confort y mantienen a los alumnos en contacto con la naturaleza.
El espacio se concibe como un gran ambiente continuo, sin pasillos, donde la circulación es libre y la tecnología está integrada mediante paneles retráctiles, superficies interactivas y sistemas domóticos. La acústica se controla con materiales específicos para garantizar el bienestar en un espacio completamente abierto.
La organización es modular y reconfigurable, con mobiliario móvil y silencioso, permitiendo zonas de trabajo grupal, estudio individual, áreas creativas y espacios íntimos para alumnos con necesidades específicas (autismo, TDAH, dislexia, etc.). Cada nivel incorpora un ágora, un pequeño “teatro” para presentaciones y una variedad de espacios que fomentan la colaboración, la experimentación y el aprendizaje autónomo.
El proyecto potencia la luz cenital, la ventilación cruzada y la eliminación de zonas oscuras. Además, considera estímulos sensoriales (olor, color, luz) como herramientas para mejorar la concentración y la creatividad.
En conjunto, la propuesta imagina escuelas más abiertas, flexibles y saludables, capaces de funcionar también como espacios comunitarios fuera del horario lectivo, y preparadas para futuras mejoras energéticas de la envolvente y sistemas de protección solar.
La propuesta plantea interiores naturalizados gracias al control de la luz natural, la temperatura y la calidad del aire, así como la incorporación de patios interiores y cubiertas verdes que mejoran el confort y mantienen a los alumnos en contacto con la naturaleza.
El espacio se concibe como un gran ambiente continuo, sin pasillos, donde la circulación es libre y la tecnología está integrada mediante paneles retráctiles, superficies interactivas y sistemas domóticos. La acústica se controla con materiales específicos para garantizar el bienestar en un espacio completamente abierto.
La organización es modular y reconfigurable, con mobiliario móvil y silencioso, permitiendo zonas de trabajo grupal, estudio individual, áreas creativas y espacios íntimos para alumnos con necesidades específicas (autismo, TDAH, dislexia, etc.). Cada nivel incorpora un ágora, un pequeño “teatro” para presentaciones y una variedad de espacios que fomentan la colaboración, la experimentación y el aprendizaje autónomo.
El proyecto potencia la luz cenital, la ventilación cruzada y la eliminación de zonas oscuras. Además, considera estímulos sensoriales (olor, color, luz) como herramientas para mejorar la concentración y la creatividad.
En conjunto, la propuesta imagina escuelas más abiertas, flexibles y saludables, capaces de funcionar también como espacios comunitarios fuera del horario lectivo, y preparadas para futuras mejoras energéticas de la envolvente y sistemas de protección solar.