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centro de salud
Barcelona / Cataluña
Año: 2025
Proyecto:
concurso
Arquitecto:
Maria Díaz
Equipo Proyecto:
Iosune Martin
Melissa Marte
Marcelina Piskozub
Centro de Salud en Gòtic
El proyecto del Nuevo Centro de Salud Gòtic parte de una doble mirada: la del edificio y la de la ciudad. El edificio neoclásico, nacido inacabado, había quedado convertido en un límite sin intención, un muro entre dos plazas que no se relacionaban. La propuesta lo transforma en puente y filtro, en una pieza capaz de conectar y dar coherencia al espacio público que lo rodea.
La actuación completa el volumen pendiente en la plaza Vuit de Març mediante una nueva fachada alineada con la memoria constructiva del conjunto y que, al mismo tiempo, otorga una presencia clara a la plaza. El nuevo frente edificado -formado por dos piezas macizas de hormigón que dialogan con la piedra original y un volumen central prefabricado y acristalado - sigue la modularidad de las aberturas existentes y filtra la luz hacia los pasillos y las salas centrales de actividades.
La luz natural atraviesa el edificio de una plaza a la otra, haciendo explícita su nueva condición de espacio público interior. El patio central existente se amplía y se modela para funcionar como pulmón y espacio comunitario, reflejando la luz del sur hacia las salas centrales. Su pared sur actúa como un espejo de luz, un lienzo vertical que capta el sol y lo proyecta hacia los espacios interiores, convirtiendo la luz en materia y el patio en una cámara viva de respiración y transparencia.
La propuesta no busca imponerse, sino coser, completar y dar sentido: allí donde había un final, propone continuidad; donde había sombra, introduce luz; y donde había un muro, abre una relación. Esa es su fuerza diferenciadora: transformar un edificio inacabado en una arquitectura de conexión, capaz de reconciliar la ciudad con su propia historia.
La actuación completa el volumen pendiente en la plaza Vuit de Març mediante una nueva fachada alineada con la memoria constructiva del conjunto y que, al mismo tiempo, otorga una presencia clara a la plaza. El nuevo frente edificado -formado por dos piezas macizas de hormigón que dialogan con la piedra original y un volumen central prefabricado y acristalado - sigue la modularidad de las aberturas existentes y filtra la luz hacia los pasillos y las salas centrales de actividades.
La luz natural atraviesa el edificio de una plaza a la otra, haciendo explícita su nueva condición de espacio público interior. El patio central existente se amplía y se modela para funcionar como pulmón y espacio comunitario, reflejando la luz del sur hacia las salas centrales. Su pared sur actúa como un espejo de luz, un lienzo vertical que capta el sol y lo proyecta hacia los espacios interiores, convirtiendo la luz en materia y el patio en una cámara viva de respiración y transparencia.
La propuesta no busca imponerse, sino coser, completar y dar sentido: allí donde había un final, propone continuidad; donde había sombra, introduce luz; y donde había un muro, abre una relación. Esa es su fuerza diferenciadora: transformar un edificio inacabado en una arquitectura de conexión, capaz de reconciliar la ciudad con su propia historia.